De un tiempo a esta parte nos encontramos con una infinita publicidad que nos habla del  entrenamiento funcional. Pero… ¿sabemos realmente qué es el entrenamiento funcional? ¿Hay más marketing que entrenamiento FUNCIONAL? ¿Qué ejercicios son funcionales y cuáles no?  La sensación que nos queda es de confusión y desconocimiento.

Esta nueva metodología de entrenamiento se basa en la funcionalidad en la que principalmente se incluyen ejercicios y movimientos considerados funcionales. Si observamos a través de ACSM (American College of Sport Medicine, 2005) el término de fuerza funcional  se define como el trabajo realizado contra una resistencia de tal forma que la fuerza generada beneficie directamente la ejecución de actividades de la vida diaria (AVD) y movimientos asociados al deporte.

El principal error y confusión que acarrea el concepto de funcionalidad es que encontramos infinidad de entrenamientos donde podemos observar ejercicios  como: resistencias multiplanares, multiarticulares, acelerar-decelerar  y además inestabilidad añadida olvidándonos del nivel del alumno. Parece que cuanta mayor estabilidad y menor complejidad en los ejercicios, no pueda ser considerado entrenamiento funcional.

De lo que debemos ser conscientes es que, por ejemplo, si a un alumno de nivel inicial le introducimos en sus sesiones aquellos ejercicios complejos, con altas demandas de inestabilidad, movimientos multiarticulares, multiplanares, etc., finalmente se convertirá en un entrenamiento AFUNCIONAL.  Que utilicemos este tipo de ejercicios variados será siempre adecuado si se entiende que provocarán un estímulo mínimo con adaptaciones, tras una correcta planificación y sin olvidar el nivel del alumno.

El concepto de funcionalidad genera confusión y desde mi punto de vista no debemos alejarnos del objetivo real, por lo que nunca hay que olvidar los siguientes criterios:

  • Deberemos atender las actividades de la vida diaria (AVD) como la vida laboral (AVDL) del alumno, para decidir qué ejercicios debemos seleccionar para que haya una transferencia FUNCIONAL. Imaginaros a dos clientes que deciden entrenar con nosotros, el primero es taxista y el segundo peluquero. Ambos requieren y demandan necesidades diferentes.
  • La carga funcional nos la dará la selección de ejercicios que introduzcamos en las sesiones de entrenamiento.
  • El entrenamiento de la zona media, el famoso CORE, es una pieza clave en el entrenamiento funcional y es por ello que debe atenderse desde un trabajo progresivo, buscando adaptaciones correctas. Actualmente el dolor lumbar lo sufre un alto porcentaje de la población, es por ello que debemos garantizar eficacia y un beneficio, minimizando siempre riesgos.
  • Mejorar y mantener la salud del sistema óseo-articular y del sistema neuromuscular.

Debemos atender, o al menos tener presente, estos criterios anteriormente indicados para ayudarnos a guiar nuestras sesiones  hacia un entrenamiento funcional  y así desmitificar ciertas técnicas que actualmente podemos ver en diferentes centros de entrenamiento.

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