Hoy comenzamos una serie de dos artículos sobre entrenamiento de alta intensidad en personas mayores. Al contrario de lo que en un principio cabe pensar, el entrenamiento de alta intensidad en personas mayores es incluso más necesario y beneficioso que en la población adulta. Sí debemos recalcar que debe estar adaptado a las necesidades de cada persona en todos los aspectos.

¿En qué edad nos centramos?

Antes de establecer un margen de edad aproximado y acotar la población a la que nos dirigimos, tendremos en cuenta que todas las cualidades físicas básicas (CCFFBB) decaen, en términos generales y en mayor o menor medida a partir de los 30 años de edad. A excepción de la flexibilidad, que, como sabemos, involuciona desde el nacimiento.

Es entonces cuando las CCFFBB entran en una fase de caída sostenida, concretamente hasta los 50 años de edad. Es a partir de ahí, de los 50, cuando nuestra condición física cae en picado, a menos que seamos conscientes de ello y le pongamos freno a través del entrenamiento y de la puesta en marcha de hábitos saludables. De esta forma, no solo sobreviviremos más tiempo, sino que además conseguiremos retrasar la discapacidad general hasta poco tiempo antes del fallecimiento. A este proceso se le denomina criterio sanitario.

Teniendo en cuenta todo este marco teórico, situaremos nuestra población target en mayores de 60 años.

Mitocondrias y envejecimiento

El porqué de la importancia del entrenamiento de alta intensidad en esta población radica en el propio envejecimiento u oxidación de los tejidos. Ese mismo oxígeno, sin el cual la vida sería imposible, es el principal causante del envejecimiento a nivel celular.

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Dentro de las mitocondrias se sintetiza el ATP que permite la contracción muscular a partir de la glucosa de la sangre, por medio del oxígeno (salvo en esfuerzos anaeróbicos alácticos máximos de 0 a 15″). Por lo tanto, el ATP es la molécula portadora de energía a nivel celular.

Más del 90% de la energía que consumen nuestras células, tejidos y órganos se origina en las mitocondrias. Precisamente en ese proceso, “además del ATP se generan una serie de cuerpos químicos denominados especies oxígeno reactivas o radicales libres”, los cuales actúan directamente sobre el ADN mitocondrial, provocando una serie de daños o mutaciones que, aparte de interferir y reducir la producción de energía, favorecen el envejecimiento de los tejidos y con ello, el proceso involutivo general de todos los sistemas y aparatos.

Marcos Izquierdo

About Marcos Izquierdo

Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte por la UPM-INEF Madrid. Máster en Nutrición y Salud. Entrenador personal desde el año 2000, cuando aún sonaba raro aquello. Mi único objetivo profesional es mejorar la calidad de vida de las personas que depositan su confianza en mí, labor que trato de desempeñar con el mismo entusiasmo que el primer día, pero con un mayor nivel de compromiso progresivamente. Siempre la calidad, nunca la cantidad

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